10 julio 2010

Dos sandeces

Jesús Ros, o “la renovación”, ha hablado, por fin. Lo hizo hace un par de semanas en un mitin. Expectación. Parece, según los mentideros políticos, que en él están puestas las esperanzas socialistas locales para recuperar la alcaldía de Torrent.

Según lo publicado en los medios de internet, el presunto candidato tomó la palabra y lo más destacado que dijo a la concurrencia fue que "los socialistas somos como la roja, jugamos de memoria” y “os pido vuestra ayuda para devolver la luz y la alegría a esta ciudad porque hasta los nuevos cristales del ayuntamiento están tristes". O sea, que pronunció dos sandeces.

Cuento entre las virtudes del ex alcalde su gran capacidad para la oratoria. Por eso me ha producido bastante perplejidad y algo de rubor leer dos afirmaciones tan vacuas y mediocres. Dos majaderías. Aunque lo parece, me cuesta ver a Ros sometiéndose a un discurso escrito por los penosos asesores que inundan los partidos políticos, esos ganapanes que antes de ponerse a redactar cogen la última noticia del momento y, aunque sea a empujones y con calzador, la meten en el discurso venga o no venga a cuento. Nos toman por idiotas, claro.

Quizá el ex alcalde de Torrent se ha dejado llevar en los últimos años por la frivolidad y banalización del mensaje barato al uso que, aunque no dice absolutamente nada (o mejor, suele decir estupideces), puede arrancar cuatro aplausos de un auditorio entregado. Y si todo un país se encomienda fervorosamente a los “pronósticos” de un pulpo, ¿por qué los cristales de un ayuntamiento no pueden estar tristes?